Con la mirada puesta en el Monumental
Boca e Independiente empataron 1 a 1 en La Bombonera. Matías Abaldo abrió el resultado para el Rojo, mientras Milton Giménez igualó para el local. El árbitro Andrés Merlos volvió a ser protagonista del encuentro.
Señores, Boca va en serio. No es una sentencia que se desprenda de un único partido ni la conclusión apresurada después de haber empatado su quinto partido de los últimos seis en la Bombonera. Pero hay detalles escondidos en el 1-1 ante Independiente que dan cuenta de un progreso general y -sobre todo- de estar listo para las batallas que se vienen. Porque la completa rotación que dispuso Claudio Ubeda y la actitud del equipo incluso en momentos de derrota parcial son síntomas de una madurez hasta no hace mucho insospechada en este mismo escenario y con estos mismos jugadores.
La base, claro está, es la confianza que el equipo fue ganando y que de a poco se ganó el entrenador, que ante el Rojo casi que recibía aplausos de aprobación en cada cambio de los cinco que mandó a la cancha en el transcurso del segundo tiempo, en pos de reforzar un 11 que salió a jugar con las dudas de saberse suplentes, pero que dieron la talla nada menos que en un clásico y ante un rival que si algo traía de su victoria ante Racing siete días atrás era justamente la confianza.
Por ejemplo, en casi la única acción de peligro que generó en el primer tiempo, luego de una pelota que Boca no defendió bien en la mitad de la cancha y que Maxi Gutiérrez filtró a través de toda la defensa local, haciendo pasar de largo incluso a sus propios delantero y hasta a Agustín Marchesin, quien terminó revolcado fuera de la cancha insólitamente, mientras Matías Abaldo aprovechaba y -sin ángulo- ponía un 1-0 que no reflejaba nada de esos primeros 10 minutos de juego.

Matías Abaldo abrió el partido (Foto: Mariana Nedelcu – CLARIN).
Tampoco había mostrado mucho Boca, pero tenía la iniciativa, y un par de acciones de Alan Velasco que daban cuenta de una reacción en su juego, como si estuviera listo para liderar al Boca alternativo. Antes y después del gol de Independiente, Milton Giménez (visiblemente disminuido desde lo físico) tuvo opciones bien de 9, como el mano a mano que picó por encima de Rodrigo Rey tras un lindo pase de Ander Herrera y que terminó yéndose por al lado del palo.
Quedó dicho, el Boca del Sifón está con mentalidad ganadora, y por eso todo el resto de esa primera etapa le fue favorable, incluso con la buena señal que bajaba de las tribunas, que vibraban con un buen partido del equipo y lamentaban la desventaja hasta que -en la última jugada de esos primeros 45′- ocurrió lo inesperado: después de una avivada de Velasco, el VAR demostró que hubo un contacto con Sebastián Valdez y cobró penal después de que la jugada casi derivara en el segundo gol visitante. Milton lo cambió por gol. Y la Bombonera estalló antes de irse al vestuario.

Milton cambió el penal por gol (Foto: Emmanuel Fernández – CLARIN).
Tanta era la expectativa por el partido que venía jugando el equipo B y por lo que podían aportar los que se quedaron en el banco que cuando minutos antes de la reanudación se lo vio a Miguel Merentiel corriendo con la 16 en la espalda al costado de la cancha, bajó un suspiro de las tribunas como palpitando algo bueno por venir. Así empezó el complemento, con Boca intentando llevarse a su rival por delante. Con un buen Velasco y la promesa de peligro de sus delanteros titulares (también entró Bareiro), parecía que la noche terminaría con fiesta del local.
Pero el desarrollo de esa segunda parte es la explicación de que las buenas intenciones por ahora siguen siendo un paso necesario para lograr algo que se pueda considerar como la verdadera evolución de Boca. Porque con muy poco, Independiente le emparejó el trámite y arrimó, pese a que siempre pareció que el peligro llegaba del lado xeneize. Como en la contra que encabezó Merentiel y que pasó de ser un ataque con superioridad numérica a uno diluido por no abrir el juego a tiempo. O en el mano a mano que Rey le tapó al uruguayo. Poco, pero al fin y al cabo más razones para graficar que Boca anda con hambre de triunfos.
Y que esta vez los cambios de Ubeda (algo bianchísticos en cuanto a los tiempos en los que el Virrey rotaba y dosificaba a los mejores) demostraron que el conformismo no es hoy una opción. Sí que el techo de rendimiento de Boca aún está lejos. Y al fin y al cabo, sumó un punto. Y un partido más al invicto que cuenta 11 y mira con la mejor cara el partido de entre semana por la Copa y -por supuesto- el superclásico del domingo próximo.